El evangelio nos dice que Jesús se conmovió profundamente a causa de la traición de Judas, para indicar que estaba lleno de tristeza, una tristeza con un sabor bastante amargo. Unido a esto, afirma que será negado por Pedro. Sus sufrimientos han comenzado y vienen de parte de dos que pertenecen a su círculo más íntimo, de aquellos que ha llamado amigos, hermanos. Los golpes son más fuertes cuando vienen de aquellos en quien hemos confiado. Cuando la herida la causa la mano del amigo, el dolor es más intenso, más profundo, pues duele la carne y duele el alma. Jesús mira con desesperanza el futuro de Judas, él ha preferido abrir su corazón a Satanás, antes que seguir el camino que le mostraba su Maestro. Más pudo la seducción por el poder, por la riqueza; más pudo el obstiamiento, la incomprensión, la envidia. Yo no quiero traicionarte Señor, no quiere "vender" mi corazón a las falsas ofertas de esta sociedad. No permitas, Señor, que yo caiga en la tentación. Liber...