Martes Santo






 El evangelio nos dice que Jesús se conmovió profundamente a causa de la traición de Judas,  para indicar que estaba lleno de tristeza, una tristeza con un sabor bastante amargo. Unido a esto, afirma que será negado por Pedro. Sus sufrimientos han comenzado y vienen de parte de dos que pertenecen a su círculo más íntimo, de aquellos que ha llamado amigos, hermanos. Los golpes son más fuertes cuando vienen de aquellos en quien hemos confiado. Cuando la herida la causa la mano del amigo, el dolor es más intenso, más profundo, pues duele la carne y duele el alma.

Jesús mira con desesperanza el futuro de Judas, él ha preferido abrir su corazón a Satanás, antes que seguir el camino que le mostraba su Maestro. Más pudo la seducción por el poder, por la riqueza; más pudo el obstiamiento, la incomprensión, la envidia. 

Yo no quiero traicionarte Señor, no quiere "vender" mi corazón a las falsas ofertas de esta sociedad. No  permitas, Señor, que yo caiga en la tentación. Libera mi corazón de la confusión, de la mentira, del engaño y de toda seducción que venga de Satanás. Sé que él no descansa por separarnos de ti y es capaz de usar cualquier artimaña. Dame valentía y fortaleza para no negarte frente a un mundo que quiere silenciar tu  voz, frente a un mundo que quiere callar el grito del Evangelio. 

Que nada ni nadie me aparte de ti, que eres el Camino, la Verdad y la Vida. Amén.

Que esta Palabra sea hoy Luz en el camino:

📖Juan 13,21-38.

🪔P. Wil. 


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